La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra no será un partido cualquiera. Más allá del boleto a la gran final, el enfrentamiento revive una de las rivalidades más intensas de la historia del fútbol, marcada por hechos deportivos y un profundo trasfondo histórico.
El origen de esta tensión se remonta al Mundial de 1966, cuando Inglaterra eliminó a Argentina en los cuartos de final en un partido rodeado de polémica por la expulsión del capitán Antonio Rattín. Aquel episodio dejó una huella que alimentó el sentimiento de rivalidad entre ambas selecciones.
Sin embargo, el conflicto tomó una dimensión mucho mayor tras la Guerra de las Malvinas en 1982, enfrentamiento bélico entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas. La guerra dejó cientos de muertos y una herida que continúa presente en la memoria de ambos países, especialmente en Argentina.
Cuatro años después, en el Mundial de México 1986, ambas selecciones volvieron a verse las caras en los cuartos de final. Aquella tarde quedó inmortalizada por Diego Maradona con dos de los goles más famosos de la historia: “La Mano de Dios” y el denominado “Gol del Siglo”. Para muchos argentinos, aquella victoria representó una especie de revancha simbólica tras la guerra, aunque desde el ámbito deportivo.
Ahora, 40 años después de aquel histórico encuentro de 1986, Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en una Copa del Mundo, esta vez en las semifinales de 2026. El partido ha despertado una enorme expectativa mundial debido al peso histórico que existe entre ambas selecciones, además del atractivo futbolístico de dos potencias que buscarán un lugar en la final.
Aunque los protagonistas actuales han insistido en que el enfoque debe mantenerse en el fútbol, la historia hace imposible ignorar el contexto. Cada enfrentamiento entre argentinos e ingleses revive recuerdos de décadas pasadas y convierte este duelo en uno de los más cargados de simbolismo en la historia de los Mundiales.
Hace 10 horas - Johansen Villalobos